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MARCILLA Y SEGURA, OBISPOS DE ALBARRACÍN

 

En los primeros años que se organizó esta conmemoración en la que los turolenses reviven aquellos acontecimientos que sucedieron en torno a Los Amantes, a uno de dio por salir a la calle representando la figura de un obispo. Yo me quedé pensativo, pero junto a mí había dos de esos que ahora se dicen agnósticos, que criticaban la presencia de un obispo de unos tiempos actuales.

Ellos no pensaban que si transcribimos o representamos un hecho histórico, debemos hacerlo tal y como sucedió, no a la manera que a nosotros pueda gustarnos. Uno de ellos se apoyaba en el argumento de que todavía Teruel no era una sede episcopal. En eso tenía razón, pero cabe pensar que ese fuera el obispo de Albarracín que acompañaba a los Azagra.

Era en 1215 cuando tomó posesión de la sede de Albarracín su cuarto obispo, llamado Don Domingo, un hombre activo que el año 1223 se vino a Teruel a saludar al rey D. Jaime, con el que mantuvo tan buena relación que lo acompañó a la toma de Burriana, diciendo la misa en Almenara y Olocau después de que las conquistaron. No podemos pensar que un hombre así, no se quisiera inmiscuir en la celebración de una boda que era tan significativa para los Azagra.

Pero algo más significativo es que los obispos que iban a ocupar los lugares octavo y noveno entre los Obispos de Albarracín, fueran un Marcilla y un Segura, eso nos demuestra la buena relación que se mantuvo entre las tres familias que fueron protagonistas de la tragedia, en la que Azagra se llevó la peor parte porque fue la que se inmiscuyó en los amores.

Los dos hermanos Pedro –pues compartían nombre un hijo legítimo y otro ilegítimo del señor de Albarracín-, debieron convenir en presentar para la Mitra de Albarracín al hermano de Juan-Diego y al sobrino de Isabel, cuando tuvieron la edad y sensatez precisa para ocupar el cargo, y que entonces debían contar sobre los 20 años.

Juan-Diego tenía dos hermanos; el mayor llamado Sancho, fue el primer señor de Torre Alta, dejó el Garcés y usó el Pérez, mientras que el menor, Pedro, usó el Giner humildemente, pues ingresó como fraile en la Orden del Cister residiendo en el Monasterio de Piedra. Allí creció y se formó, hasta que por el año 1246 tomó posesión de la sede de Albarracín, y al año siguiente por una bula pontificia, se le nombra para gobernar la diócesis de Segorbe hasta que ambas se unan, lo que sucedió en abril de 1259, siendo obispo de las dos hasta el año 1272 en que falleció.

Para sucederle, fue presentado y consagrado otro Pedro, que era de los Segura. Se llamaba Pedro Ximeno de Segura, y su padre era don Ximeno de Segura que en 1192 coincide como fianza con el padre del Amante, que es mismo año fue Juez de Teruel, mientras que don Ximeno ejerció el mismo cargo en el año 1219.

Este obispo se distinguió por su defensa de los derechos de Segorbe sobre las pretensiones de Valencia, asistió también al Concilio de Lyón, había sido ayo de los hijos del rey Don Jaime I, y murió el 26 de febrero de 1272, siendo enterrado en la iglesia de San Pedro de Teruel.

Viendo pues tanta actividad episcopal, es malo que en la fiesta de los Amantes impidamos que un obispo sea quien los una en matrimonio y si es preciso que los sepulte.

Gregorio-A. Gómez

Foto: Actual catedral de Segorbe; de la original iniciada en el siglo XIII y consagrada en el XVI, apenas se conservan restos en la fachada oeste (Foto: Wikimedia Commons)

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