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EL
TERUEL DE LOS AMANTES
Gregorio A.
GÓMEZ
Conferencia impartida dentro del ciclo "Los Amantes de Teruel"
el 17 de enero de 2006 |
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"Ahora recordaremos cómo era esa ciudad
en aquellos días en que brotó el amor que los llevó al sacrificio y de allí
a la fama" |
Nos hemos reunido
aquí, dignísimas personas asistentes, para que hagamos mención del Teruel
que fue escenario donde tuvo lugar el trágico suceso personificado por Juan
Diego e Isabel; ya todos ustedes lo conocen, o porque lo escucharon de boca
de sus mayores, o porque unos le dieron vida y otros lo conviven cada año,
cuando esta Ciudad se convierte en el escenario donde renacen aquellos
memorables sucesos.
Pero ahora
recordaremos cómo era esa ciudad en aquellos días en que brotó el amor que
los llevó al sacrificio y de allí a la fama que se mantiene y agrandó,
merced a la intervención de estos grupos de artistas que todos los años lo
vienen rememorando.
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Nuestra ciudad es
antigua y por ello, la han venido asentando sus moradores según los
avatares de cada época lo vinieron exigiendo. Primero fue la Turba ibérica
que pudo estar en el Alto Chacón y que al ser destruida cuando las reyertas
saguntinas, bien pudo ser levantada por Julio César junto al río, al estilo
romano y que después los árabes la llevaran a esta colina donde ahora se
asienta, buscando una mejor defensa.
Recuerdo que un
tiempo estuve yo en Caudiel, pueblo de Castellón, y allí recorría una muela
donde afloraban restos de cerámica ibérica, abajo en una pequeña vega junto
a una Ermita, podían recogerse los restos de “tierra siligata” romana que
me traían el recuerdo de nueva Villa Vieja y su Ermita, y después en una
colina coronada por un pequeño castillo, se recostaba el pueblo. Lo comenté
con el archivero Caruana que pensaba lo mismo que yo, pero no pude
asegurarme hasta leer una cita que transcribía Bosch Vilá en su Historia del
Albarracín árabe. Entonces pude saber que Ben Asam en su obra Yamhara decía
que los Beni Gazlun, eran los emires de Tirwal en el lugar donde ahora se
halla, construyendo lo que siempre hemos llamado “El Castillo” en la actual
Plaza de la Judería.
Eran los años en que
Rodrigo Díaz el Mío Sidi, andaba por nuestras tierras y vi claro lo que
decía el Cantar en sus versos 866-69: “...Metió en paria a Daroca enantes, /desí
a Molina, que es del otra part,/ la terçera Teruel, que estava delant; en su
mano tenie a Çelfa la del Canal...”. Después me contaba alguien del Rabal al
narrarme la leyenda de Los Monotes, que el Cid venía a Teruel a vender lo
que requisaba en sus campañas.
Este emirato de los
Beni Gazlun, debió acabar en el año 1103, ya que un año antes derrocaron los
almorávides al del Rincón de Ademuz y un año después al de Albarracín, pues
que consideraban como herejes a estos islamistas. Tirwal queda dependiendo
del Gobernador de Valencia y queda arrinconado casi 70 años hasta que reina
en Aragón Alfonso II y llega de Alfambra a la que conquistó en 1.169. |
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"Me contaba
alguien del Rabal, al narrarme la leyenda de Los Monotes, que el Cid
venía a Teruel a vender lo que requisaba en sus campañas” |
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"Lo primero que hacen es ampliar el
espacio de Teruel. Parecer ser que el Teruel moro llegaba hasta la plaza
del Torico" |
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"Si Tirwal tenía una mezquita, ésta
debió darse, según era costumbre al clero, y así San Pedro pasaría a ser
una de las Parroquias" |
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Dicen que Alfonso II
la vio desde la Villa Vieja y la quiso conquistar, pero surge un problema y
la quiso conquistar, pero surge un problema y tiene que marcharse. Entonces
llega el momento en que D. Martín Garcés de Marcilla, el abuelo de Juan
Diego, con los Muñoz y los caballeros que capitaneaban, convencen a D.
Alfonso para que les permita realizar por su cuenta la conquista durante la
ausencia del Rey, y si lo consiguen, les dará un Fuero de autogobierno. El
rey accede y se marcha, mientras los Caballeros ponen cerco a Tirwal y se
apoderan de él, naciendo el nuevo Teruel cristiano.
Lo primero que hacen
es ampliar el espacio de Teruel. Parecer ser que el Teruel moro llegaba
hasta la plaza del Torico. Por cierto, que hace unos meses, en una obra que
se hacía en la calle del Tozal, vi al fondo un trozo de muralla de piedra,
carcomida por el tiempo y quise tomarle una fotografía. Pero una excavadora
madrugó más que yo y cuando llegué la había desmontado; así pues, esta
muralla debía ir por la calle Tras el Mercado y parte de la Abadía hasta lo
que fue el Portal de San Esteban.
En la Judería, lo que
quedaba del Castillo, debió ser utilizado para restauración de murallas
porque las defensas fueron trasladadas a la Plaza de San Juan de cara a las
tierras valencianas de donde podrían venir los enemigos, y el torreón actual
de Ambeles, debió ser levantado cuando Felipe II ordenó habilitar El
Castillo.
Entonces vino un
reparto de tierras entre los conquistadores, para edificar sus viviendas los
nuevos vecinos, tarea en la que todos debieron implicarse, máxime cuando
había que levantar las Iglesias, aunque debemos pensar que si Tirwal tenía
una mezquita, ésta debió darse, según era costumbre al clero, y así San
Pedro pasaría a ser una de las Parroquias y que al poco tiempo hubo que
restaurar, y su torre aún conserva en su arcada primera lo capiteles con
signos árabes como la mano de Fátima y también había resto de cerámica
primitiva.
Se amplió pues la
extensión de Teruel y tendrían que venir operarios de fuera, aumentándose el
número de pobladores, explicándose lo que dice Alfonso II en lo de que funda
y puebla Teruel, claro que es el antiguo Tirwal. |
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Ha llamado mucho la
atención que la ampliación de Teruel se realizara tan rápidamente, ya que
desde el año 1171 en que era cristiana y el 1177 en que Alfonso II le otorga
el Fuero; tanto los conquistadores, como los pobladores y eclesiásticos,
disponen de lugares donde vivir y realizar sus funciones.
La parte antigua
donde estuvo asentado Tirwal, era un grupo compacto de viviendas pequeñas
porque había que aprovechar el recinto. No existían plazas, pues la que
ahora es la Plaza de la Judería, estaba ocupada por viviendas, cuyas bodegas
aparecieron durante la última remodelación y solamente una estrecha calleja
las circundaba, al estilo que presenta la Plaza de Bolamar; y hasta hace
poco, todavía en la calle de la Judería, ha existido un ejemplar de aquellas
casas, compuestas por un patio donde se comía, se recibían las visitas y se
reposaba, más adentro la cocina y un pequeño corral, un primer piso para los
dormitorios y más arriba un granero. Y cuando los cristianos se apoderan de
la población, los moros que no desean convivir se marchan a tierras
musulmanas y venden sus viviendas, ocasión que aprovechan los judíos que van
llegando a Teruel, ya que ellos, al no ser conquistadores, no tienen derecho
a recibir un solar.
En Teruel la Plaza
Mayor es el centro urbano a donde convergen las calles más importantes que
son las que vienen de los portales de la muralla: del Portal de Zaragoza, la
calle de Tozal, del de Valencia la de San Juan, del de Daroca la de los
Amantes, pero así como en la Plaza Mayor se celebran los mercados del
jueves, está la plaza de Santa María donde se celebran los actos
cívico-religiosos y, en ese espacio, entre ambas plazas, se encuentra la
calle de los Ricos-Homes que para nosotros tiene un sentido especial, pues
allí estaba la mansión de los Segura en el edificio donde se encuentra la
Telefónica, y la mansión de los Marcilla estaba situada en la Escuela de
Artes y junto a ella la mansión de los familiares del Francés de Aranda,
cedida por él al Concejo que en ellas situó Las Casas de la Ciudad y hoy la
Escuela de Hostelería. |
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No existían
plazas, pues la que ahora es la Plaza de la Judería, estaba ocupada por
viviendas y
solamente una estrecha calleja las circundaba, al estilo que presenta la
Plaza de Bolamar |
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"Estaba la mansión
de los Segura en el edificio donde se encuentra la Telefónica, y la
mansión de los Marcilla situada en la Escuela de Artes" |
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"Don Alfonso II, es muy cuidadoso de sus fronteras y solamente se fía, para que las
protejan, de los Caballeros Militares que son los profesionales de la guerra,
pero los de Teruel son una excepción, ya se lo demostraron cuando por su cuenta
conquistaron Tirwal" |
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En esta calle de los
Ricos-Homes y en el año 1.190, debió nacer Juan Diego Garcés de Marcilla si
tenemos en cuenta que el único documento fiable, que es el que transcribe Yagüe
de Salas, nos dice que “En Teruel era un joven clamado Juan Martínez de Marcilla
de tener vint dos años”. Teniendo en cuenta este dato, sabemos que si en 1.212
tenía unos 22 años, tuvo que nacer en 1.190.
Pero además hemos de
tener en cuenta su nombre que era Juan y no Diego como posteriormente se le
llamó. Examinando la genealogía de los Marcilla no he encontrado a otro Diego,
sin embargo de Juan, hay uno en casi todas las generaciones.
Y referente a la edad de
Isabel, debemos tener en cuenta que si en 1.112 le da cinco años de plazo para
enriquecerse y a los “cinco años (lo dice el Cronista) ganó pasados cient mil
sueldos” y además que Isabel ante los requerimientos de su padre, le dice que no
piensa casarse “entra que fues de XX años....”, hay que pensar que Isabel nació
en 1.197.
En estos años Teruel ha
ido progresando. Ya disfrutando las libertades del Fuero que le fuera entregado
oficialmente en 1.177, disfruta de la autoridad de uno de los vecinos que
gobierna. ¿Y el Rey? El Rey es la suprema autoridad, pero les concede plena
libertad. Él solamente nombra un representante al que llaman Señor de Teruel y
que es más un título que un cargo y que a su servicio tiene al Alcalde, que
ayudado por el Merino, se ocupan de que el Rey cobre sus impuestos, y como
Teruel no es moroso en sus pagos, acude cuando se le cita a una campaña y da los
avituallamientos que se le piden para las tropas, claro que sobre todo Don Jaime
I se los paga con creces, deja a Teruel y sus Aldeas que se gobiernen mientras
no se salgan de lo que el Fuero dice.
Además, sobre todo Don
Alfonso II, es muy cuidadoso de sus fronteras y solamente se fía, para que las
protejan, de los Caballeros Militares que son los profesionales de la guerra,
pero los de Teruel son una excepción, ya se lo demostraron cuando por su cuenta
conquistaron Tirwal.
Así pues, a Teruel lo
deja guardando sus fronteras y le permite conquistar por su cuenta los pueblos
limítrofes para que amplíen la Comunidad, lo que culmina en 1203 con la toma de
Rubielos. En estas campañas particulares de la Comunidad, capitaneaba el Juez de
turno, todos los turolenses iban tras la Seña, que era la bandera turolense, un
paño de rojo carmesí en el que campaban en Toro y la Estrella, lo mismo que
cuando eran llamados por el Rey y se unían a las demás tropas del Reino.
Respecto a los jueces
hemos de decir que gobernaban un año, desde el martes de la Pascua Florida hasta
el martes del año siguiente, pero el primer Juez tuvo dos cosas diferentes. La
primera es que se trataba de un sacerdote y piensan que pudo tratarse de un
canonista que debió participar en la confección del Fuero, y luego que su
elección no fue por insaculación, ya que era el mes de octubre y gobernó unos
meses, hasta el 26 de abril de 1177, con el fin de que ajustara a la práctica lo
legislado por el Fuero, y después ya se siguió lo establecido.
Y ya que hablamos de
Jueces, debemos reseñar que en 1188 salió insaculado como Juez D. Blasco, que
era el tío-abuelo del Amante y era Capitán del Ejército Real, y posible padre de
D. Martín, aquel Capitán Real que medió con San Francisco de Asís para que
enviara a Teruel a los Santos Mártires; y a los dos años de nacer Juan Diego,
salió Juez D. Martín, que si no era su padre, sería su abuelo. Y a los dos años
de morir los Amantes, salió Juez D. Gil Gimeno de Segura, que debía ser hermano
del padre de Isabel y le puso el nombre de Pedro a uno de sus hijos, del que
hablaremos también.
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Hechos curiosos vividos
por Los Amantes en su juventud también los hubo, como por ejemplo que, teniendo
5 años debió ir al funeral por d. Alfonso II que murió. Juan Diego los 13 años
celebraría la conquista de Rubielos y cuando tenía 16, se asustaría por el
eclipse de sol que hubo y que para las gentes de entonces era señal de alguna
calamidad y que al año siguiente trajo una plaga de langosta.
Una curiosa coincidencia
se da en el año 1.200, cuando un Marcilla y un Segura, coinciden como testigos
de un documento de arriendo a los de la Orden de Santiago a la que pertenecía
Azagra, el que fuera marido de Isabel. Este Marcilla era D. Martín, el padre del
Amante, que se había casado en 1182 con Dª. Constanza Pérez Tizón, que tuvo un
hijo, Sancho, que fue el primer Señor de Torre Alta; un segundo que fue monje
del Cister en el Monasterio de Piedra. Y en cuando al Segura, se trata de D.
Ximeno de Segura, un personaje muy notable en la Corte aragonesa al que Jaime I
mandó como Embajador suyo a Granada, que fue Juez en 1220 y Alcalde en 1229.
Este parece ser que se llamaba Gil Ximeno de Segura y que sepamos tuvo un hijo
llamado Pedro, lo que nos hace pensar en parentesco con Pedro de Segura que sólo
tuvo a Isabel y pudo ser padrino de este Pedro y hermano de D, Gil Ximeno de
Segura que murió y fue enterrado en San Pedro, como después lo sería su hijo. No
sabemos que tuviera más hijos, pero también podía haber tenido otros más que
prolongaran la familia que luego se marchó a Valencia después de la conquista,
por ejemplo a Dª. Elisenda de Segura, a la que se presenta en 1221 como Señora
de La Puebla.
Hemos visto que la
administración civil queda organizada, el Fuero está entregado y vigente, la
sociedad se estaba formando hasta llegar a la distinción de tres manos, todavía
se celebraba la Feria en Cella y no llegó a hacerse en Teruel hasta el año 1294,
las elecciones de cargos se efectuaban sin problemas. Pero es curioso reseñarles
uno que se produjo en el 1284, unos años después. Resulta que al colocar los
teruelos, que eran los boletos donde estaba escrito el nombre del que podía
salir electo, se coló uno de un vecino que no debía ser de los notables, aunque
el Fuero no pedía que fuesen de alta alcurnia sino que bastaba con que tuviesen
caballo enjaezado y casa, y en lo moral que fuera “prudente, sensato, que sepa
discernir entre lo verdadero y lo falso, entre lo justo y lo injusto, teniendo
un caballo y una casa propia”; teniendo estas cualidades, sigue el Fuero
diciendo que si cae en suerte, que sea el Juez. Y en aquel año, al leerse el
nombre del que salía electo, resultó llamarse Domingo Lázaro Zapatero, y como
lo de Zapatero no le venía de apellido, sino por su profesión, hubo un gran
revuelo entre los notables que no le otorgaban categoría suficiente, y tuvo que
intervenir el Rey para poner paz y decir que, como había salido electo, debería
ser aceptado por todos, y así el Zapatero gobernó hasta el mes de marzo del 85,
ya que el Rey D. Pedro, aunque estaba de oyente, les dijo que había que cumplir
el Fuero.
Otra parte importante en
la vida del Teruel de aquellos años, era la organización religiosa, y si como ya
hemos referido, entre los primeros ordenadores del Fuero estaba Mosén Pedro de
Álava, el primero y el único juez sacerdote, porque el clero no se inmiscuía en
la ordenación civil, sí que se preocupó el clero de organizarse, también dentro
de aquel espíritu de autonomía que el Fuero había inculcado en la vida civil. El
Papa Urbano II en una Bula del año 1095, concede a los conquistadores el derecho
de patronato sobre las iglesias de Teruel y los pueblos conquistados.
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"Tuvo que
intervenir el Rey para poner paz y decir que, como había salido electo,
debería ser aceptado por todos, y así el Zapatero gobernó hasta el mes
de marzo de 1285" |
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"Se daba el caso de que muchos
vecinos, al redactar su testamento, legaban fincas a los Racioneros, por
si alguno de sus nietos quisiera hacerse sacerdote" |
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De la misma forma que en
lo civil, se autogobierna la Comunidad por el Fuero a la sombra del Rey, en la
Iglesia sucede algo parecido, pues el Gobierno de la Comunidad ejerce el
patronato sobre el clero, cuya cabeza visible es el Prior y al Obispo de
Zaragoza solamente se le notifican las actuaciones clericales.
Igual que al Rey
solamente le interesa que se le paguen sus impuestos y para ello hay en Teruel
un Alcalde y un Merino que lo ejecutan, así la Iglesia tiene un sistema
parecido, ya que la Parroquia de Santa María viene a ser del Obispado y en ella
residen, el arcipreste que lleva los asuntos religiosos y el arcediano que se
ocupaba de los asuntos civiles y económicos.
Lo económico era muy
simple. Las 9 parroquias de Teruel y las 56 de los pueblos, pagaban sus diezmos
que eran repartidos de esta forma: la cuarta parte para el clero, que bajo el
nombre de raciones, era entregado por el prior a cada sacerdote, de ahí que en
Teruel se les llamara Racioneros.
El prior, que residía en
la Iglesia de San Pedro, era el jefe del Capítulo Eclesiástico, habiendo también
un grupo seglar que son los patronos en nombre del Concejo, ya que como decimos,
los bienes habidos por el Capítulo de Racioneros, eran del patronazgo de Teruel,
tanto los adquiridos por diezmos, como por últimas voluntades, pues se daba el
caso de que muchos vecinos, al redactar su testamento, legaban fincas a los
Racioneros, por si alguno de sus nietos quisiera hacerse sacerdote. Y este
patronazgo que el Concejo le diera al Papa Urbano, vino muy bien las dos veces
que el Gobierno de Madrid quiso adueñarse de estos fondos, primero en tiempos de
Carlos III y la segunda vez cuando la Desamortización de Mendizábal, pues en
ambos casos, la Ciudad se alzó como dueña de tales bienes de los que la Iglesia
era una mera administradora. Y también se cuenta el caso de que muchas mujeres
de los pueblos se venían a Teruel a dar a luz, por si tenían un hijo y pudiera
ser Racionero, ya que para ocupar este argo, había que ser nacido en Teruel.
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En cuanto a frailes,
solamente podemos contar con los Militares, ya que D. Alfonso II los tenía en
las fronteras y los Caballeros Militares aparecen en Teruel como propietarios de
fincas, pero sin actividad alguna, y aunque los Redentores tenían su casa en
Teruel, fueron disueltos cuando Juan Diego tenía 6 años y entregados sus bienes
a los Templarios, con los que había buena relación en cuanto a diezmos, tanto en
Alfambra como en Villel.
Los primeros en llegar
fueron los Franciscanos. Y ello fue porque en aquellos años andaba por Italia
con las tropas aragonesas un Capitán llamado D. Martín Garcés de Marcilla,
llamado como ven igual que el padre y el abuelo de Juan Diego, pues no cabe duda
que debía ser hijo de Don Blasco, que también era Capitán del Ejército Real y
hermano del padre de Juan Diego. Este Don Martín habló con San Francisco. Al
saber que quería enviar algunos de sus frailes a España le pidió que mandara
dos a Teruel. Así pues, en la Navidad de 1.216 designó a los dos que vendrían a
Teruel y Don Martín les dio cartas de recomendación para el Concejo de Teruel; y
caminando, caminando, se presentaron en Teruel; también debió mandar cartas para
su familia pues los alojaron en una casa de la que hoy se llama calle de los
Mártires, donde dormían, y pasaban el día cuidando enfermo en San Lázaro, hasta
que les dieron la ermita donde se fueron a vivir construyéndose sus propias
celdas.
Es importante
mencionarlos, porque según la tradición popular tuvieron mucho que ver después
de la muerte de Juan Diego. Se dice que, como las gentes de Teruel se reunían
todas mañanas en la Plaza Mayor, hoy del Torico, buscando quien les contratara
para trabajar o esperando que llegaran los judíos si necesitaban dinero, allí se
contaban las novedades. Y al saber aquel día que Juan Diego había muerto, no era
difícil pensar que si el muerto era un Marcilla, tenía que ser un Muñoz el que
lo hubiera matado; así pues, los partidarios de los Marcilla se ve que empezaron
a lanzar el bulo, y al enterarse los alguaciles, avisaron al Juez D. Domingo
Celadas y no se les ocurrió mejor idea para calmar los ánimos, que mandar traer
a los Franciscanos, y Fray Juan, desde el balcón del Salón de Justicia, que daba
a la Plaza, calmó con sus palabras los ánimos del pueblo turolense al que
explicó, que si el cadáver no tenía heridas, su muerte no había podido ser por
violencia ejecutada en su contra. Calmados todos, se organizaron para llegar al
funeral a San Pedro, donde el esposo de Isabel explicó al fin la causa de tan
misteriosa muerte.
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"Si el cadáver no tenía heridas, su
muerto no podía haber sido por violencia ejecutada en su contra" |
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"Tanto Diego como Isabel vivían en la misma calle y desde niños
coincidieron" |
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Un hecho como este nos
demuestra que la convivencia entre los turolenses era una realidad a pesar del
carácter vivo y fuerte que tenían y que demostraban como gentes abiertas a las
campañas bélicas, que mantenían con sus vecinos; pues si convivían pacíficamente
con los mudéjares sus vecinos de la Villa, se mantenían en continuas reyertas
con los moros fronterizos.
Viendo así la relación de
los turolenses, quiero tratar sobre un hecho que no he visto comentado
anteriormente y se refiere a la relación que hubo entra las familias de los
protagonistas del trágico suceso de Los Amantes, o sea, entre los Marcilla, los
Segura y los Azagra.
La relación entre
Marcilla y Segura, se ve lógica si pensamos que tanto Juan Diego como Isabel,
viven en la misma calle y desde niños coincidieron y a medida que ya van
creciendo se fijan el uno en la otra y es cuando brota el mutuo amor entre
ellos.
La diferencia está en que
Juan Diego, que es de las familias más notables de Teruel, tiene un hermano
mayor, Sancho, que será el heredero, y otro menor, Pedro, que es monje del
Cister. En cambio Isabel es hija única, su familia es notable también, no
olvidemos que hay en esos días otro Segura, Don Gil Ximeno, que es palaciego en
la Corte del Rey y tenía otro hijo, Pedro, también eclesiástico como el hermano
menor de Juan Diego, y de ambos hablaremos también. Pedro Segura parece más
apegado a su riqueza y por eso no acepta a Juan Diego.
El tercero en este trato,
es decir, Pedro Fernández de Azagra, hermano del Señor de Albarracín y del mismo
nombre, que ostenta los títulos de la familia Azagra en tierras de Navarra. Este
notable Caballero de Santiago debió ser conocido, porque su hermano era Señor de
Teruel, desde que Juan Diego tenía 8 años en que fuera nombrado, hasta el año
1245 o sea, que durante los años en que Juan Diego va y cuando vuelve, era Señor
de Albarracín y de Teruel. Es posible, pues, que durante la ausencia de Juan
Diego y en alguna de las estancias del Señor, viniera en compañía el hermano,
conociera a Isabel y se enamorara de ella, y que acabado el plazo acordado, el
padre no dejara pasar esta oportunidad que se le presentaba y que Isabel tuviera
que aceptar la voluntad paterna.
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Entonces Isabel se casa
con Azagra, vuelve Juan Diego y se produce la muerte de ambos Amantes. Ante un
momento con tales sucesos, cabría pensar en la discordia que generara el odio
entre alguna de las tres familias, pero no es así, y lo demuestran estos hechos:
Primeramente debemos
tener en cuenta que, cuando ven que es Isabel quien ha muerto besando a Juan
Diego, avisado el esposo que asiste al funeral, es Azagra el que revela lo que
ha sucedido la noche anterior en su casa y posiblemente disculpando a Isabel ,
que había querido tranquilizar su conciencia, al sentirse culpable de la muerte
ocurrida por no haberle dado un beso de despedida. Y, además, cuando el pueblo
pide que sean enterrados en la misma fosa en cajas distintas, Azagra no se
opone.
Y en segundo lugar
debemos considerar otro suceso que se produce en un momento en el que hay que
proponer para Obispo de Albarracín a un sucesor, y se piensa nada menos que en
el hermano de Juan Diego, que ya ha llegado a la edad suficiente para el cargo.
Y así tenemos como Obispo a Fray Pedro Garcés de Marcilla que rigió la Sede
durante 43 años. Pero todavía sigue nuestra admiración, porque muerto el hermano
menor del Amante, ocupa la sede como sucesor suyo, Fray Pedro Ximeno de Segura,
del que creemos era primo de Isabel, ostentando la Mitra durante cinco años, en
que murió, siendo enterrado en San Pedro de Teruel, como lo había sido su padre.
Hechos tan singulares
nos demuestran la clase de convivencia que existía en el Teruel de aquellos
años, cuando las gentes eran bravas y belicosas, pero reinaba una moral que les
hacía solidarios y no de palabra, sino de corazón.
Y llegados a este punto, debemos dar fin a
nuestro relato. Hemos paseado por el Teruel de aquellos años en que sucedió la
tragedia que protagonizaron nuestros Amantes. Por aquel Teruel medieval que
vivió los mejores años de su Historia. Cuando el Fuero proporcionaba el
autogobierno que era ejercido en beneficio de la Comunidad de las Aldeas y sólo
mirando la felicidad del pueblo que trabajaba a favor de la riqueza de todos y
creaba un comercio floreciente, llegando a un modo de vida que después hemos
estado ambicionando, sin que hayamos podido volver a disfrutar. |
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"Con tales
sucesos, cabría pensar en la discordia que generara el odio entre alguna
de las tres familias, pero no es así" |
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