Fundación Bodas de Isabel

 

 

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Pregón 2010

 “ Los desterrados de Jerusalén que están en Sefarad ”

(Abdías, 1: 20).

Queridos amigos y visitantes, amantes todos de Teruel, de Aragón y otros paisanos.

En esta edición de las Bodas de Isabel de Segura, le toca pronunciar el pregón de la fiesta, a un “pobre extranjero” (como escribía Cristóbal Colón de sí mismo, hace más de 500 años) a un judío tanto de religión como de nación, nacido, criado y viviendo en la Ciudad Santa de Jerusalén y no menos importante a un Sefardí, cuyos antepasados vivían en esta tierra y en algunos periodos de la Edad Media coexistieron y convivieron con las otras dos religiones y culturas monoteístas- con los cristianos y los musulmanes, hasta su expulsión en el año 1492.

 

Me siento tanto orgulloso, como privilegiado y honrado de estar aquí con todos vosotros, compartiendo estos días de fiesta, que seguro serán inolvidables y grabados en mi memoria para siempre.

Gracias, muchas gracias, muchísimas gracias, gracias por todo.

 

El amor en el Judaísmo existe desde los tiempos bíblicos, miles de años antes de Cristo. La Biblia (el Antiguo Testamento) escrita originalmente casi en su totalidad en lengua hebrea y que se ha convertido en Patrimonio de la Humanidad, muchos siglos antes que se estableciera la UNESCO. Todo ello junto a la literatura religiosa rabínica posterior, manifiestan una diversidad de dimensiones de amor.

 

Primero: Amor y adoración a un solo Dios, abstracto, Rey del Universo, como lo expresa por ejemplo el siguiente versículo:  “Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas” (Deuteronomio, 6:5)  y muchos capítulos del libro de Salmos.

 

Segundo: Amor a la mujer, esposa, ama de casa, amante, amiga y a la familia en general- una base fundamental de la vida cotidiana, como lo enseñan por ejemplo, los libros de Cantar de los Cantares y Proverbios, que según la tradición Judía, fueron escritos por el Rey Salomón (alrededor del año 1000 A.C.), el Sabio de los Sabios. Dice ella: “Yo soy de mi amado y él me busca con pasión. Amado mío, ven, vamos al campo, al abrigo de enebros. Pasaremos la noche, madrugaremos para ver las viñas, para ver si las vides ya florecen, si ya se abren las yemas y si echan flores los granados y ahí te daré mi amor.” (Cantar de los Cantares, 7: 11-13).

Tercero: Amor al prójimo igual que a uno mismo en el amplio sentido de la palabra: un amigo, cualquiera, vecino, etc. “No aborrecerás á tu hermano en tu corazón…y no consentirás sobre él pecado. No te vengarás, ni guardarás rencor á los hijos de tu pueblo: mas amarás á tu prójimo como á ti mismo…” (Levítico, 19: 17,18).

 

Hoy en día se define el amor como un concepto que se sitúa por encima de cualquier religión, nación, raza, clase social y cultura de los amantes. Así tiene que ser. ¡Qué cantidad de novelas y cuentos de amor se han escrito sobre amantes separados por dichos aspectos y puntos de vista!

 

Volvemos a Teruel. La  presencia judía en Teruel se constata a principios del siglo XIII, en la misma época del acontecimiento que dio lugar a la leyenda de los Amantes de Teruel, que conmemora esta fiesta.

Tanto aquellos judíos en la Edad Media, como yo y miles más de Sefardíes dispersos por el ancho mundo, a lo largo de los siglos hasta la actualidad- no nos sentimos ajenos en esta tierra.

 

La separación definitiva de España no fue nada fácil para los judíos; es que Sefarad no era un exilio, más bien era una patria. De aquí salieron como si se les hubiera arrancado de la tierra prometida.

 

 A pesar de la gran tragedia de la expulsión total de los judíos de fé de España, hace más de 500 años, no guardamos ningún rencor a este reino que nos expulsó. Al contrario, Sefarad deja de ser una nostalgia y  nos hace sentir  como en nuestra propia casa.

Seguimos amando a España, su cultura y los españoles y desde luego a los turolenses.

¡¡Somos también Amantes de Teruel!!.

 

Y si existe actualmente un apellido judío Turel, no cabe duda alguna de dónde viene, primero de la aldea musulmana de Tirwal y más tarde de la cristiana Teruel.

Además, las últimas investigaciones y hallazgos confirman cada vez más la existencia de una minoría influyente en la realidad multicultural, que se vivió en Teruel durante la Edad Media. Una Judería, como en tantas otras ciudades de la Península Ibérica con creatividad cultural rabínica, filosófica, científica, literaria y sobre de todo una poesía hebrea rica y magnífica, tanto religiosa como “laica”- de amor, de vino, de primavera, naturaleza, etc.

 

La bella historia de amor de Diego de Marcilla y de Isabel de Segura es un ejemplo de este género, que en muchos casos no es un camino de rosas. Lleva consigo dolor, sufrimiento, lágrimas, tristeza. Así se expresa también en la literatura folklórica de otras culturas, incluyendo la judía. Por ejemplo las baladas, las cantigas y los romances de las comunidades Sefarditas suelen presentar un temario parecido a la historia de los Amantes de Teruel. “Porque es fuerte el amor como la muerte, es cruel la pasión como el abismo; es centella de fuego, llamarada divina” (Cantar de los Cantares, 8: 6).

 

Como historiador e investigador del mundo sefardí, les digo lo siguiente:

El motivo principal del estudio de la historia, es decir, del pasado, es entender el presente.

El judaísmo español medieval se caracterizaba por sus valores supremos como la moderación- tomaban el camino del medio, como escribió Maimónides (Córdoba 1135- El Cairo 1204), apertura, flexibilidad, antifanatismo, solidaridad, amor a su lengua hebrea, paz, esperanza, coexistencia y convivencia.

 

Lamentablemente hoy en día tenemos en algunas partes del mundo y en diversas sociedades lo contrario: violencia, fanatismo religioso, lucha armada, radicalismo. etc.

Tenemos que aplicar dichos valores del judaísmo español medieval a la humanidad entera de nuestros días. Yo veo a todos vosotros juntos y cada uno  de los aquí presentes en la fiesta de los Amantes de Teruel, mensajeros del amor, de la esperanza y de la paz. Esta es la lección clave para nuestra generación. No hay otra.

Y para concluir os brindo algunas estrofas de una canción originalmente hebrea traducida al español:

 

Deja el sol entrar

a través de las flores

no mires para atrás

deja ir a esos que salieron.

 

Alza tus ojos con esperanza

no a través de las miras de los rifles

canta una canción por el amor

 y no por las guerras.

 

No digas que el día vendrá

sino que trae ese día

 porque no es un sueño

 y en todas las plazas de las ciudades

 alienta gritos por la PAZ.

 

Que viva Teruel, que vivan los Turolenses, que vivan los amantes Diego e Isabel.

 

 

Abraham Haim

Teruel, 10 de Enero de 2010.

 

 

 

 

 

(c) Raquel Esteban. Prohibida la reproducción total o parcial sin su autorización expresa.


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