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He
querido resumirlo porque todavía hoy me emociona recordar todo lo que viví,
antes, durante y después de dar vida a Isabel de Segura, creo que como ella
yo también sentí en un corto espacio de tiempo : Alegría, tristeza, rabia,
ilusión, miedo, confusión, esperanza, y sobre todo vivir el AMOR con
mayúsculas. Sentir y vivir todas esas emociones en un mismo personaje es
todo un regalo para quien lo interpreta.
Me quedo con estos momentos:
* Abrir el balcón de la
plaza del Torico y encontrarte con toda una ciudad que vive y siente contigo
el amor que recoge NUESTRA HISTORIA DE LOS AMANTES , la historia de todos
los turolenses.
* Abrazar el desconsuelo, la
soledad y el frío de la muerte reflejado en el rostro de un Diego (Alfonso
Muñoz) para compartir el momento en el que nuestras miradas quedan fijas en
dos manos que resbalan y se alejan mientras dos corazones mueren.
* La pregunta de una
periodista ¿ se puede morir por amor?. Se puede morir de Amor y por Amor
porque cuando dejo de disfrutar de la vida, de amarla, de sentirme viva
aunque sea por un instante, por un día, muero ese instante, ese día.
* La definición que hizo
Jesús Pescador (Director Teatral ) “ Isabel de Segura es la Fuerza del
Amor”.
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