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1997
En
1997, a través de Asunción Salvador, RAQUEL ESTEBAN se puso en contacto
conmigo, me dijo que contaba con los grupos de teatro de Teruel, que quería
representar la leyenda de los amantes por las calles de la ciudad, hacer una
fiesta en la que toda la gente saliera a las calles vestida con ropas de
época a celebrar las Bodas de Isabel de Segura, la verdad, mientras me lo
contaba yo estaba alucinando, me pareció una locura, Maravillosa, pero una
locura......"salir a la calle con ropa medieval? en febrero? ¡Así! de la
noche a la mañana?”....... ¡Jo!, que equivocado estaba, nunca me habría
podido imaginar a donde iba a llegar esa fiesta, ¡¡INCREIBLE!! .De todas
formas, y a pesar de mi poca fe, la idea me pareció muy atractiva, no solo a
nivel actoral, sino también como experiencia personal. Quedamos en la
cafetería "Don Diego" con Raquel y el que iba a ser el director, zarco
Miladinovic, Raquel ya había contactado con el grupo de teatro del "Francés
de Aranda". Junto a ellos, con un mes escaso de tiempo, sin guión y
aprovechando nuestro local de ensayo, el "Hogar Comandante Aguado", se
comenzó a fraguar parte de un sueño. Y llego el día, quedamos en las
habitaciones de la fonda el tozal, allí compartimos como pudimos los pocos
trajes que habían, Poco más tarde en la cuesta de la andaquilla llamábamos
al publico que esperaba al pie de la andaquílla a Diego llegar de Valencia
con los caballos, "oigan, que sale de aquí arriba, que somos nosotros"
.Llego el momento, Tino era el primero en representar a Diego de Marcílla
por las calles de Teruel, yo era su amigo. Las calles del recorrido estaban
llenas de gente ilusionada, la energía que había en el ambiente era
increíble, cuando llegamos a la casa de Isabel un estruendo de tambores
rompió en toda la plaza, mientras Diego, a pleno pulmón, exigía a la
doncella de Isabel que saliera su señora, al salir Isabel, la emoción que
sentí fue indescriptible, no sé cómo, pero de alguna forma, en ese preciso
momento supe que algo grande acababa de nacer, creo que lo sintieron todos
los que estaban allí.
1998
En mi segundo año como actor en las bodas se
repitieron un poco las experiencias del primero, volvía a dirigirnos el
mismo director, los diálogos en parte los teníamos en texto, otra parte era
improvisada. Se habían añadido nuevas escenas a la parte central, debido a
la precarizad de los primeros años, en la primera escena del seminario, una
caja de embalaje de madera fue utilizada como mesa de cantina; después
llego la escena de la catedral de ella tengo un recuerdo especial, era
previo al encuentro de diego y Azagra, allí había un grupo de malabaristas
llegados del extranjero, después nos enzarzábamos en una lucha de espadas,
y un desfile de leprosos en cuyas caras, un Diego enloquecido creía ver la
de su amada Isabel, todo ello me hizo vivir la fantasía de estar metido en
una película hollywoodiense. También recuerdo que aquel año Ernesto de
Leonardo interpretaba el papel de Azagra, todos pensábamos que tendría un
micrófono y a través de él llamaría desafiante a diego, pero algo hizo que
lo del micrófono no llegara a buen “Puerto”, nunca mejor dicho, tambien
recuerdo a Raquel y la gente de la organización (de los pocos que nos
rodeaban vestidos con ropas medievales) gritando “Azagra está en la
catedral, Azagra está en la catedral” , la verdad, quedo hasta natural que
los propios vecinos de Teruel señalaran al que había osado casarse con la
prometida de Diego. La escena en la que Azagra le ofrecía a Diego los tres
vinos mientras una niña cantaba a su lado, resulto hermosa. Esta fue la
primera y creo única vez en la que se podía insinuar un posible
envenenamiento a Diego por parte de Azagra, aunque creo que Diego no llegaba
a beber ninguno de los vinos ni por supuesto aceptaba ser Alférez de las
Huestes de Azagra. Camino de la escena del beso, la improvisación de los
diálogos hizo que yo le dijera a Diego “conseguiremos el
indulto”,”tranquilo diego, conseguiremos el indulto”, y diego me decía por
lo bajinis, con cierto enojo en su tono, “La anulación”, “la anulación”.
Después llego La escena del beso, más trabajada que la del primer año, a pie
de calle y sin palabras, Juanma y Chelo, ósea, Diego e Isabel consiguieron
emocionarme, tras la muerte, cargamos a Diego en un carro y lo llevábamos
apesadumbrados hasta la plaza de los amantes, ya para entonces, Juanma se
había hecho un esguince o fractura en la pierna al saltar en la pelea de la
catedral.
1999
El año siguiente, Jesús Pescador fue nuestro
director, lleno de ilusión afronto el reto, se realizo un taller teatral
para que pudiera conocernos y hacer el reparto de papeles, recuerdo que
Jesús nos probo a varios para hacer el papel de Diego, teníamos que hacer
una escena en la que nos reuníamos con Isabel tras enterarnos de su
casamiento, yo recuerdo que estuve fatal, la tensión y los nervios hizo que
me saliera muy impostado, Alfonso Muñoz hizo también la prueba y su
naturalidad y frescura en la escena le valió el papel de Diego. Ese año me
toco hacer el papel de Azagra, recuerdo que a mitad de los ensayos, aquel
fue el año del frío, cogí la única gripe de mi vida, con casi 40 de fiebre,
cuidándome en casa todo el día, me escapaba a última hora para ensayar y a
duras penas pasar la escena. Llego el viernes de las bodas, en el claustro
de los franciscanos se iba a celebrar la primera boda ficticia entre Azagra
e Isabel, bueno, una exaltación al amor, pues así lo decidió el clero. La
ceremonia la realizo Jesús Pescador, el ambiente fue formidable, después
desfilamos por las calles de Teruel ante los vítores de nuestros
incondicionales. Por la tarde se celebraron con éxito las que serian las
primeras tornabodas y al día siguiente a la llegada de Diego, con un frío
del carajo, Un Azagra más benevolente que los anteriores, desde el balcón
del ayuntamiento daba su permiso a Diego para ver a Isabel antes de partir.
También recuerdo que con los líos de última hora no me entere que tenía que
estar en el balcón de Ferrán para la escena del rito del toro y la
fertilidad, por lo que Pepe Esteban, que se encontraba por allí ,se prestó a
sustituirme hasta que me vieron pasar por la calle y me llamaron para que
subiera.
2000
Al año siguiente Jesús Pescador fue nuevamente
el director y me eligió para hacer por tercera vez de amigo de Diego. No
tengo recuerdos especiales de este año, todo salió bien, aunque quizás,
encontré menos química con los actores que con los de otras ediciones, no
obstante con Jesús los ensayos eran divertidos y lo pasamos bien.
2001
Y llego el año en el que por fin hice el papel
de Diego, había disfrutado siempre con mis otros papeles, de hecho, las
sensaciones de los dos primeros años haciendo de amigo de Diego no
difirieron mucho de las que tuve este año haciendo el papel principal,
aunque la verdad; solo por los años que llevaba participando, era algo que
deseaba.
Ese año fue Cristina Yañez la directora, nos
hizo las pruebas y la verdad es que me pillo muy relajado, con seguridad y
confianza en mi mismo, lo que creo que me valió el papel principal. Cuando
leyeron los nombres la ilusión fue mayor de lo que me habría imaginado. La
verdad es que con Cristina los ensayos fueron bastante espartanos, ningún
director de los anteriores había usado tal nivel de disciplina, no digo que
fuera mejor o peor, pero fueron unos ensayos más tensos y duros que en
ediciones anteriores. Creo que Mariela y yo fuimos la primera pareja en
estrenar el guión ganador del concurso. La verdad es, que desde que me
dieron el papel de Diego hasta que actuamos fue como estar en una nube,
prensa, televisión, un viaje a la FNAC de Zaragoza para promocionar la
fiesta, gente felicitándote por todos los sitios, Vamos, que tuve “mis cinco
minutos” de fama que Andy warhol dijo que todo el mundo debiera tener.
Cuando llego el sábado la emoción era muy
intensa. Llegue al seminario y tras descubrir que Azagra se había casado con
Isabel Salí de allí enfurecido y luego enloquecido, tenia que recorrer la
calle Yagüe de salas cogiendo algunas mujeres y confundirlas con Isabel,
ante la sorpresa de la primera y los nervios de las escenas que me quedaban
opte por no coger ninguna más. El resto de las escenas fue fantástico, sobre
todo cuando subí a la tarima de la plaza del torico para pedir que Isabel
saliera al balcón, ese momento fue total, en medio la plaza el toríco
recibiendo el calor y la energía de miles de personas, la sensación de poder
recibiendo toda la energía de la gente que me rodeaba me
ayudo enormemente, la voz salía sola, era otro el que hablaba. Después hubo
un pequeño lío, cegado por la emoción de encontrar a Isabel, salí
directamente al balcón del primer piso de Ferrán (la pecera), no recordando
que Isabel me había hablado desde el balcón superior, eso hacia que ella
tuviera que salir del piso y bajar por la escalera hasta la planta
inferior, al salir al balcón dije Isabeel?, Isabeeel?, Donde esta Isabel?,
lo bueno es que los que no conocían la escena no notaron nada raro. Al final
llego Isabel y salimos al balcón, disfrute la escena, pero hubo algo que
hizo que no fuera tan intensa como yo habría deseado, la pecera, al estar
aislados no notaba el calor de la gente que había tenido durante todo el
trayecto, tampoco oía mi voz a través de los altavoces, era como si
estuviéramos en una burbuja, aun con todo, creo que conseguimos emocionar a
la gente, al bajar a la calle mi escudero intentaba consolarme mientras yo
iba perdiendo la vida poco a poco, una escena tan trabajada se lastro un
poco por los problemas técnicos de sonido, justo cuando pronunciaba mis
últimas frases comenzó a entrecortarse el sonido, al darme cuenta tuve que
subir el volumen de mi voz todo lo que pude, al morir, la sensación de oír
la exclamación de miles de gargantas dio por pagadas las duras jornadas de
los ensayos.
Al día siguiente se celebraba la conducción del
cuerpo de Diego por las calles de la ciudad. Tuve suerte, el tiempo era
soleado y estaba completamente relajado, no me picaba nada, por lo que
disfrute enormemente con las sensaciones que me transmitían mis oídos, mi
olfato o el tacto. Podía oír comentarios como “Este está menos muerto que
yo”, o “que a gusto va ahí dormido”, o ”los amantes de Teruel tonta ella
tonto él”.
También era una sensación diferente el intentar
averiguar en donde te encontrabas en cada momento, los movimientos y
comentarios de los que te llevaban y rodeaban, algún susurro o palmeteo de
apoyo de los templarios. Y lo mejor de todo es cuando te besan, no ves nada,
sabes que va a suceder, percibes a Isabel cerca, la gente murmura intuyes
que su cara se va acercando a ti, las respiraciones de la gente ahora se han
detenido, entonces notas como te rozan sus labios y poco después, su cuerpo
cae sobre ti con la exclamación de miles de gargantas. Una sensación
indescriptible.
Años sucesivos
En años sucesivos fui participando haciendo
diferentes papeles
Año
2002
Escena de la venta de huérfanas, papel de
panadero dirigido por Jesús Pescador, ese año también hice el papel de uno
de los maestros de ceremonia, introduciendo a los distintos grupos y haimas
que desfilaban hasta la plaza del seminario.
Año 2003
Nuevamente la escena de la venta de huérfanas,
repetí el papel de panadero, además de dirigirme Jesús, compartí escena con
el, todo un lujo.
Año 2004
Volví a participar en la historia central, no
recuerdo si era un amigo o conocido que transmitía a Diego la noticia del
casamiento de Isabel. Otra vez fue Jesús Pescador quien me dirigió la
escena.
Año 2005
Mariano me dirigió una escena en la que yo era
un fraile reacio a la llegada de los cataros a nuestra ciudad.
Después de este año decidí dar paso a toda la
gente ilusionada de Teruel y tomarme un merecido descanso. Pero no descarto
como el ave Fénix resurgir algún día de mis cenizas.
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