Fundación Bodas de Isabel

 

 

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Memorias de un actor

David Sancho nos hace un pormenorizado relato de sus vivencias como Diego de Marcilla en la edición del año 2002, desde que se presentó al casting, hasta el fin de la representación. Dice que es una de las experiencias más importantes de su vida, incluso se la cambió.  En la foto, flanqueado por la Isabel de esa edición, Ana Judith Aguilar (izda.), y la de de la anterior, Mariela Calvo.

Tengo un  cercano recuerdo del día que fui al casting, y ya van casi para 7 años, madre míaaa !!!!!!!! como pasa el tiempo.

Lo del teatro, me sonaba de una forma muy especial, y ya en anteriores ocasiones, había vivido la fiesta de las bodas -casi en sus inicios- en primera persona, me apetecía participar de una forma más activa y sin dudarlo, me encaminé al casting.

Fui con mi amigo Piti, ese día, me había dejado el calefactor de mi cuarto enchufado y tenía la garganta reseca, nada más entrar al ayuntamiento  en una mesa a la izquierda, estabais tú, Raquel; Pilar, y creo que Encarna, nos apuntamos en la lista,  subimos  las escaleras del ayuntamiento, y allí estaban Alfonso, Diego, Juan Carlos, y varias personas más, yo la verdad es que sí, un poco inquieto me sentía, no era para menos mi primer casting.

Tras una breve espera, me tocó el turno. Entré en el salón de reuniones del ayuntamiento, y allí estaba la directora de ese año, Cristina Yañéz,  me recibió con una sonrisa y con sus ojos vivaces, estuvimos hablando un poco, sentados en la mesa frente a frente..  Y luego pasamos a la acción, me dio un texto, que se correspondía con la llegada de Diego al balcón de Isabel para pedirle un último beso. Y entonces… sí comencé a sentirme más relajado, y a tranquilizarme un poco.  Mientras yo recitaba, Cristina me miraba y me daba pequeñas pautas, que yo, intuitivamente intentaba improvisar sobre el texto,  terminé, y me quedé con una extraña sensación, no sabía si para bien o para mal.  El caso es que la siguiente prueba era por parejas, nos dieron un diálogo para pasarlo con diferentes  chicas. Y fue un ejercicio impresionante, el mismo texto con diferentes personas, no tenía nada que ver. Lo que con una te salía a trompicones, con otra salía de una forma suave y natural... Con Ana Judith, Isabel de Segura, fue una de las personas que como se suele decir en materia teatral, tuvimos química.

Cuando se decidió el reparto, y dijeron eso de Diego de Marcilla: David Sancho... La verdad que, sentí un poco de miedo, quizás por la responsabilidad que se me venía encima. Hoy en día, ha sido sin duda, una de las mejores experiencias de mi vida. Y puedo decir  con una sonrisa que dio un giro de 360 grados a mi vida, con 21 años, decidí trasladarme a Madrid, y comenzar a estudiar  teatro, en el Centro de Nuevos Creadores, Escuela de Cristina Rota.

Como recuerdos de las vivencias de lo que fueron esos días, fueron para mí, superapasionantes, teníamos tiempo pero había que trabajar mucho con laobra y con el personaje. Mantengo viva esa sensación de intranquilidad la noche de antes, en la que los nervios, el miedo y la ilusión todo en un revuelto, te invade.

Me encantó mi año (-claro, qué voy a decir-) porque subí prácticamente por primera vez en un caballo en la entrada de Diego, también aparecían los almogávares ese año como elemento. Y el hecho de ir por las calles de tu ciudad, de escenario, en escenario, representando al que fuera "El amante de Teruel" es una sensación  tremendamente emotiva y que nunca en mi caso se ha vuelto a repetir.

Por contar algo anecdótico, dijeron que en anteriores ediciones el sonido no había sido del todo bueno, así que decidieron ponernos lo que llamamos "micro a lo chayanne", que bueno... muy medieval no eran, era más propio de una vedette del pop que de un personaje histórico.

Eso sí... efectivos... a las pruebas me remito... fueron.

Y bueno, una anécdota de lo que "el ojo no ve", es que, en la escena del beso, cuando va a pedírselo a casa de Isabel, (que en mi año se hacía todavía en la cristalera de CASA FERRAN), nadie se acordó de decirme por donde salir,  estuve titubeando (supongo que por los nervios) y además estaba oscuro, pero bueno... fueron sólo unos segundos inapreciables... pero coño… estuve un poco acojonao…

Me emocioné cuando caí súbitamente muerto, y ya minutos más tardes traído por los alguaciles desperté.  Al volver a la vida real es como un sueño, como si te hubiese pasado un tren por encima y estés vivo, y encima  feliz de contarlo. No sé, fue algo mágico.

Al día siguiente lo pasé mal, eso de ser una persona hiperactiva, nerviosa y tener que estar como 2 horas muerto, y sin dormirte; lo reconozco, fue lo que peor llevé de todo. Mis amigos gritaban eso de "Sanchooooo ", "Sanchoooooooonnnnn". " ¿Me quiereeeeeeees o nooo?" y risasss… en fin, yo

decía ... ya les pillaré...

Cuando te llevan muerto con los tambores al principio te vas haciendo la idea por donde vas, te haces una memoria de decir..Voy por aquí ahora estoy aquí, pero luego cuando pasa un tiempo.te preguntas. ¿ahora donde estaremos?

Pero bueno, puedo decir que hubo un rato que me relajé tanto que conseguí estar en un estado de medio sueño.... Y ya cuando termina todo y te despiertas en la plaza Los amantes con una cara de torta y de pena a la vez, que dices.-como si fuera un lunes en el trabajo- OJALA VOLVIERA A SER VIERNES.

En resumen, algo maravilloso que pasó en mi vida que me vino cuando me tuvo que venir.

Gracias a todos a los que estuvieron allí entonces, a los que están y a los que se perdieron en este gran sueño que son "LAS BODAS DE ISABEL "

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(c) Raquel Esteban. Prohibida la reproducción total o parcial sin su autorización expresa.


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