Un camello destroza la vajilla de Los Cátaros

También lo insólito tiene cabida en las Bodas de Isabel de Segura. Así lo han comprobado en la edición de 2009 los Cátaros, a quienes un camello rompió la mitad de su vajilla. Tras ser "aparcado" junto a la haima de este grupo de la fiesta, al parecer el animalito intentó recostarse, golpeando a través de la lona el estante donde se apilaban los vasos, copas, platos, cazuelas, etc. de barro cocido que emplean para comer y beber durante las fiestas, y derribándolo a tierra. El resultado fue un montón de cascotes suficientes para llenar una bolsa de basura, estimándose los daños en unos 120 euros. El camello estaba protegido por un seguro.

En el momento del incidente, ningún cátaro se encontraba en la haima; sus vecinos, los Caldereros, cuentan que estaban en el interior de la suya cuando oyeron un estrépito, salieron al exterior y se encontraron con el camello atado a una farola que al maniobrar había causado el destrozo.

Una de las innovaciones de la XIII edición ha sido la presencia de un "camello nupcial" en la ceremonia de la boda que tiene lugar el viernes por la mañana. Los novios, Pedro de Azagra e Isabel de Segura, se personaron a caballo como todos los años, pero después dispusieron de un espectacular camello, exótico regalo de bodas de la familia Segura para que pudieran disfrutar "de paseos placenteros por la ribera del Turia". Con el mismo se desplazaron desde la Catedral hasta la plaza de la Marquesa, escenario del pregón de Carmen París.

En la fotografía de portada, el camello se encuentra bajo la torre de la Catedral, a pocos metros del incidente y en espera de entrar en escena, mientras se desarrolla en la inmediata plaza de la Catedral la representación de la boda. Fue este animal uno de los detalles más llamativos de la fiesta, que permanecerá en el anecdotario de los Cátaros pues, aunque tiene 13 miembros de número concentra el sábado hasta a 45 personas -contando solo los adultos- llegadas de distintos puestos del país y del sur de Francia, y este año un camello les obligó a recurrir a los vasos y platos de plástico que tenían como reserva.   

(c) Raquel Esteban. Prohibida la reproducción total o parcial sin su autorización expresa.