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Santiago
Gascón ganó el concurso de guiones que la Organización de las Bodas de Isabel de
Segura convocó en la edición del 2000 para representar la escena de la muerte de
Diego. Al año siguiente le propondrían escribir los textos para los demás actos
de la historia. Desde entonces su relación con Teruel se ha ido haciendo cada
vez más estrecha.
Gascón
tiene publicada la novela “Agnus Dei” y el libro de relatos “Manila”.
¿Qué
supuso para ti aquel premio?
En
primer lugar, la oportunidad de conocer la fiesta y de hacer muchos amigos en
Teruel. Por otro lado, la organización le dio mucha difusión en los medios y,
para uno que empieza, eso viene muy bien. Ya sabes que “de las bodas salen
bodicas”.
Y ese
mismo año, te conceden el “Premio Teruel de Relatos”.
Sí y
también tuvo mucha repercusión. Entonces me presentaba a los concursos para
abrirme camino, pero me di cuenta de que, aparte del dinero, no se consigue
mucho más. En Teruel fue distinto, por eso digo que es mi ciudad talismán.
¿Cómo
es el proceso de escribir un guión?
En el
caso de “Las bodas” es diferente a otros guiones. Se pretende contar la historia
en tiempo real durante los cuatro días que dura la fiesta: el jueves Teruel se
entera de que Diego quizá esté muerto, el viernes Isabel se casa, pensando que
ya no tiene que cumplir su promesa, el sábado llega Diego y comienza la
tragedia... en fin, ya sabes... hay unos límites de tiempos. También en los
espacios, al utilizar el centro histórico de la ciudad. Todo eso lo respetamos.
Lo que varía en cada edición es cómo la ciudad se entera de que Diego ha muerto,
o dónde ha estado Diego durante estos cinco años, o qué personajes acompañan a
los amantes en su drama.
¿Todo
eso lo decides tú?
Se trata
de un trabajo en equipo. Discutimos con Raquel Esteban, la directora de “Las
bodas”, para ver qué cosas se conservan de otros años y qué novedades
introducimos.
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Santiago Gascón, guionista
A la par, se trabaja con
los directores de escena, que en estos dos últimos años son Jesús Pescador y
Joaquín Murillo y a partir de ahí se comienza a escribir un texto, que más tarde
tendrá que ser revisado, porque ésta es una representación muy especial, ten en
cuenta que da cabida a todos los actores y actrices que se presentan a la
selección.
¿Y qué
supone eso?
Supone
que puedes tener una escena escrita, pero que te sobran o te faltan actrices.
Así que hay que introducir modificaciones para incluir más personajes, o para
dar más texto a un actor...
Luego está lo de incluir a
todos los grupos.
Efectivamente, este año ya son casi sesenta los grupos de la ciudad: judíos,
cambistas, órdenes militares, poetisas, vinateros, pellejeros...
Tratamos de
introducirlos en la historia, que “tropiecen” por la calle con Isabel y Diego.
¿Y
encaja todo?
Nos
vamos pasando las propuestas por correo electrónico, mientras los directores
están ya ensayando en Teruel. Se van dando los toques y sí, cuando llega la
fecha, cada personaje está en su sitio.
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¿Te
documentas para ceñirte al máximo a la historia real?
He leído
las distintas versiones de los Amantes, también leo mucho sobre la época: sobre
el Fuero de Teruel, la historia de Aragón, etc. Pero toda esa documentación
procuro que no aparezca en la superficie, que no ahogue la historia principal.
Sólo la utilizo para no cometer anacronismos. Tampoco me ciño al cien por cien,
respeto la línea argumental de la historia y después utilizo hechos y
situaciones que me interesan y que entran dentro de lo posible para la época y
el lugar.
¿Y
respetas el lenguaje de la época?
Eso es
imposible, primero porque no sabemos exactamente cómo hablaban los turolenses de
entonces; segundo, porque si lo supiéramos, no habría quien lo entendiera.
Procuro traer al texto arcaísmos y expresiones populares que “den la sensación”
de cosa antigua. Es una licencia que me tomo.
En el
último año, Isabel se enteraba de la muerte de Diego por unos cómicos ¿quién
trae este año la noticia?
No te
preocupes, que alguien llegará para contarlo.
¿Te ha decepcionado alguna vez escuchar tu texto en boca de los actores?
Todo lo
contrario. Me emociono sólo de ver que la gente se emociona con la historia. Y
cuando ves que una actriz o un actor mejora el texto con su trabajo, bueno eso
es una cosa que no tiene precio. Lo que sí veo cada año es que directores y
actores trabajan con mucha rapidez y en muy poco tiempo. El teatro, como
cualquier arte, necesita su tiempo, y estoy seguro de que la fiesta ganaría
muchísimo si comenzaran los ensayos en diciembre.
Fuiste
seleccionado para unos talleres de cine impartidos por Bigas Luna ¿piensas
dedicarte a este campo?
Del cine
sólo me interesa el guión. El taller me sirvió para confirmar que en los
aspectos técnicos no tengo nada que hacer.
¿Qué puedes decir de Bigas Luna?
Bigas es
un ser humano extraordinario, con muchísimo talento y, sobre todo, un enamorado
de la provincia de Teruel. Dice que puede ser la reserva ecológica de Europa,
pero que no lo pregonemos, no se nos vaya a inundar de domingueros.
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